Como una noche
cualquiera me atreví con miedo a mirar al cielo oscuro de esa noche no había
nada nuevo por mirar, todo era tempestad silencio total e invierno de guía en
esta vida no había ni un astro en sus altares, el cielo no me dibujaba nada
nuevo era como sin la existencia de Dios ni un rastro de consuelo había,
pasaron días y el cielo seguía sin señal de vida, no acaparaba la ilusión de
ver luz en esos días la calle vacía, la gente meditabunda, los niños
confusos, solo el silencio jugaba con cada uno de nosotros, las veredas
desmanchadas, los postes de esa calle semi encendidos, con ganas de ser
enterrados, no existía animo alguno el tiempo se paralizaba con cada paso que
daban los transeúntes, todo era a blanco y negro, las ideas estaban algo
tapizadas, no se descifraba el túnel de nuestra salida ni como enviarle
mensajes al cielo para acomodarnos la estadía, fue cuando decidí desvelar mis
sueños y poner como declive mi presencia invocando al cielo por largas horas su
justicia. Para entonces nada había cambiado mire al suelo para desenterrar mi
reflejo y hable bajito poco a poco se empezó a dibujar círculos pequeños siendo
absorbidos rápidamente por la superficie empolvada que me sostenía, eran gotas
de lluvia, eran las señales que el cielo me enviaba, levante la mirada hacia
arriba dejándome empapar por los mensajes de la noche que fueron
refrescando mi alma… la lluvia se hacía más prolongada, haciendo de mi sobreviviente
de su tormenta hasta que me envió a casa, sabía que deseaba transformar mi
mundo a solas sin presencia de cualquier mirada curiosa, con total obediencia
me fui a mi aposento esperando del mañana un lugar para vivir con vida… no
pegue pupila alguna ni pestañee un minuto solo pensaba en el anochecer del
mañana parecía imposible de volverla a ver como aquellos días en los cuales
salían las esferas y brillaban en tu noche oscura sonrientes desde arriba. A la
mañana siguiente solo mire el día a través de mi ventana, estaba
hermoso no se veía claro por el cristal de este pero salió la gente, salió el
sol, los niños alborotados, el bullicio exterior presente en las calles, los
niños alborotados veredas pintadas, postes apagados ya que no era necesaria su
luz tal vez ni en la noche sería necesaria, este cielo era sin igual trajo toda
maravilla al caer la noche me atreví a salir para dar gracias al cielo anterior
por el milagro concedido, pero en vez de cielo luminoso halle una gran Luna que
me en cegó por largo rato, parpadee 2 veces creyendo que aun seguía durmiendo
que nunca había levantado, que toda esa maravilla fue proceso de mi
recuperación vi toda mi vida en ese instante, por cosa de locura o realismo
vivo la luna ascendió hacía mi, era irreal lo que veía había enloquecido solo
por pedirle un favor al cielo, me eche para atrás casi tropiezo pero esta me
sostuvo apretando mis palmas a la suya dándome la fuerza que necesitaba para
seguir creyendo tal suceso tenia ojos profundos que me hicieron perder la realidad,
labios rojos… rojos como mi pasión intacta desde entonces, su cabello lacio
paseaba por el firmamento de mi incomprensión me perdí en su mirar que poco se
podía descifrar todo ello por la luz que evocaba de ese ser grandioso que me
sostenía solo quise que el tiempo me congelara al lado suyo había encontrado mi
otra vida, ya no me importaba el cielo oscuro y sin sentido solo tener cerca a
esta maravilla como la bautice esa noche me volvía conformista le pedía con los
ojos que no eleve al cielo todavía que acobije mi esperanza hasta la luz del
día, y mirando fijamente respondió estaré cada noche cuando se halla ido el sol
y se halla marchado la tarde todo entera, fue así como descendió nuevamente
dejando sus palabras selladas por siempre en interior desde entonces espero
cada noche para ver mi esperanza reflejada en su mirar y deseando amargas
tardes que no haya un eclipse que me quite la ilusión de intentarla enamorar .
viernes, 26 de octubre de 2012
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