viernes, 26 de octubre de 2012

Un Nuevo Anochecer


  

Como una noche cualquiera me atreví con miedo a mirar al cielo oscuro de esa noche no había nada nuevo por mirar, todo era tempestad silencio total e invierno de guía en esta vida no había ni un astro en sus altares, el cielo no me dibujaba nada nuevo era como sin la existencia de Dios ni un rastro de consuelo había, pasaron días y el cielo seguía sin señal de vida, no acaparaba la ilusión de ver luz en esos días  la calle vacía, la gente meditabunda, los niños confusos, solo el silencio jugaba con cada uno de nosotros, las veredas desmanchadas, los postes de esa calle semi encendidos, con ganas de ser enterrados, no existía animo alguno el tiempo se paralizaba con cada paso que daban los transeúntes, todo era a blanco y negro, las ideas estaban algo tapizadas, no se descifraba el túnel de nuestra salida ni como enviarle mensajes al cielo para acomodarnos la estadía, fue cuando decidí desvelar mis sueños y poner como declive mi presencia invocando al cielo por largas horas su justicia. Para entonces nada había cambiado mire al suelo para desenterrar mi reflejo y hable bajito poco a poco se empezó a dibujar círculos pequeños siendo absorbidos rápidamente por la superficie empolvada que me sostenía, eran gotas de lluvia, eran las señales que el cielo me enviaba, levante la mirada hacia arriba dejándome empapar por los  mensajes de la noche que fueron refrescando mi alma… la lluvia se hacía más prolongada, haciendo de mi sobreviviente de su tormenta hasta que me envió a casa, sabía que deseaba transformar mi mundo a solas sin presencia de cualquier mirada curiosa, con total obediencia me fui a mi aposento esperando del mañana un lugar para vivir con vida… no pegue pupila alguna ni pestañee un minuto solo pensaba en el anochecer del mañana parecía imposible de volverla a ver como aquellos días en los cuales salían las esferas y brillaban en tu noche oscura sonrientes desde arriba. A la mañana siguiente solo mire el día a través  de mi ventana,  estaba hermoso no se veía claro por el cristal de este pero salió la gente, salió el sol, los niños alborotados, el bullicio exterior presente en las calles, los niños alborotados veredas pintadas, postes apagados ya que no era necesaria su luz tal vez ni en la noche sería necesaria, este cielo era sin igual trajo toda maravilla al caer la noche me atreví a salir para dar gracias al cielo anterior por el milagro concedido, pero en vez de cielo luminoso halle una gran Luna que me en cegó por largo rato, parpadee 2 veces creyendo que aun seguía durmiendo que nunca había levantado, que toda esa maravilla fue proceso de mi recuperación vi toda mi vida en ese instante, por cosa de locura o realismo vivo la luna ascendió hacía mi, era irreal lo que veía había enloquecido solo por pedirle un favor al cielo, me eche para atrás casi tropiezo pero esta me sostuvo apretando mis palmas a la suya dándome la fuerza que necesitaba para seguir creyendo tal suceso tenia ojos profundos que me hicieron perder la realidad, labios rojos… rojos como mi pasión intacta desde entonces, su cabello lacio paseaba por el firmamento de mi incomprensión me perdí en su mirar que poco se podía descifrar todo ello por la luz que evocaba de ese ser grandioso que me sostenía solo quise que el tiempo me congelara al lado suyo había encontrado mi otra vida, ya no me importaba el cielo oscuro y sin sentido solo tener cerca a esta maravilla como la bautice esa noche me volvía conformista le pedía con los ojos que no eleve al cielo todavía que acobije mi esperanza hasta la luz del día, y mirando fijamente respondió estaré cada noche cuando se halla ido el sol y se halla marchado la tarde todo entera, fue así como descendió nuevamente dejando sus palabras selladas por siempre en interior desde entonces espero cada noche para ver mi esperanza reflejada en su mirar y deseando amargas tardes que no haya un eclipse que me quite la ilusión de intentarla enamorar.

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