En mi estadía no hay sol, no hay luz... no hay tarde ni noche,
no hay viento... no proclama el silencio, las golondrinas se han marchado ya!
Dios se cubrió con el cielo y lo llevo mas a su altar... las musas
dejaron de inspirar, las melodías dejaron de sonar, el autor dejo de
escribir su maravilla creada y se marcharon como el frió viento de un
sepulcro abandonado. Ahora yo soy noche, tarde, sol y día... yo canto y
compongo sin el viento enfermizo y escribo en el sepulcro de mis días.
yo soy todo eso y a la vez nada, mi hábitat es una vieja cueva sin
clima, sin un Dios y sin un cielo de por medio, mi luz no es blanca ni
negra, desconozco el bullicio externo... soy libre en aquella cueva
pero me encadena la duda de saber lo que ocurre allá afuera, mis
miedos son profanos, mi alma ya no es poeta, aquella poesía que
cargaba no quiso entrar a mi declive, se estanco entre la arena de mi parada
final, se deslizo en el pasado y se convirtió en olvido... solo estoy
con mi conciencia saboreando mi presente árido, las pupilas se me escapan
y recorren cada canto de este abismo quieto, y regresan a mis ojos sin nada
nuevo... algo faltaba en aquel auto suicidio, intente salir sin encontrar
una puerta a mi pasado, no tenia alma para esforzarme, se me desganaba la conciencia
lo único que me quedaba en ese entonces... las uñas debilitadas
resbalaban por medio del sudor de la desesperación , la
voluntad mía también quedo afuera, el oxigeno que se respiraba
cada vez era mas brusco, mi permanencia ya era leve caí arrastrando
mis sentidos de lado a lado, hasta que una minúscula voz se hizo
presente mostrando una respuesta a mis ¿porqués? y una salida a mis actos
inconscientes, era mi alma que se armo de valor para el rescate al presentir mi
tormenta envuelta en esa vieja cueva, sin vida, sin cielo y sin un Dios de por
medio
miércoles, 21 de noviembre de 2012
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